Vuelta al cole

Septiembre 3rd, 2010 admin No comments

Recetario para una feliz vuelta al cole

Si la familia fomenta el optimismo y la alegría, el niño sabrá encontrar pronto las ventajas de volver a la rutina.


El término síndrome o depresión posvacacional se utiliza cada vez más y ahora se aplica, incluso, al ‘bajón’ que sufren los niños al cambiar las vacaciones por el cole. Pero referirse a “depresión” no es más que una manera de hablar, ya que realmente de lo que se trata es de una situación de malestar que se suele superar en poco tiempo. Si los padres recuperan las rutinas unos días antes de empezar las clases, el niño incluso tendrá ganas de volver al centro escolar.

El fin de las vacaciones supone un retorno a casa, con los juguetes y amigos de siempre, pero sobre todo, volver a los horarios ya conocidos. Los niños, igual que los adultos cuando vuelven al trabajo, sienten durante un tiempo síntomas como decaimiento, tristeza, irascibilidad o mal humor.

“Si ha pasado un mes y los escolares no han superado ese cambio de situación, es cuando hay que acudir al especialista. Seguramente habrá otro motivo por el que actúen así”, afirma la psicóloga Inés Arredondo.

De hecho, si algo caracteriza a un niño es su gran capacidad para adaptarse a los cambios positivos. Si la familia fomenta en el niño sentimientos de optimismo y alegría ante esta nueva situación, este tendrá más fácil encontrar la ‘gracia’ a su rutina: volver a jugar en su habitación, ver a sus amigos del colegio y poder compartir con ellos lo que ha descubierto durante el periodo estival.

Estrenar el nuevo material y la ropa escolar, contarle el verano al maestro o a la profesora pueden ser señuelos para hacer más llevadera la vuelta a las aulas. “Es aconsejable que los padres ayuden a sus hijos a recuperar la rutina escolar por lo menos una semana antes de empezar el colegio”, sugiere la psicóloga infantil Helga González.

Para que volver a la normalidad de las clases no suponga un choque, vienen bien algunos trucos:

  • Por ejemplo, conviene ir ajustando poco a poco los horarios de las vacaciones con los de la época de colegio y restablecer, de forma progresiva, la hora de acostarse y despertarse. Esto ayudará a que el niño no acuda cansado, irritado o malhumorado el primer día.
  • También es aconsejable dedicar, unos días antes, un tiempo a repasar lo estudiado en el curso anterior. Bastaría con dar una ojeada a las tablas de multiplicar, y a algún tema de Lengua, de Conocimiento del Medio o de Inglés para evitar cualquier inseguridad que pueda sentir al iniciar un nuevo curso.
  • La compra de los libros y del material escolar, una especie de tortura para los padres, a ellos sin embargo les mentaliza de la proximidad de la vuelta al cole. Además, pueden aprovechar estos últimos días de vacaciones para algunas tareas que, misteriosamente, apasionan a los más pequeños: forrar los libros y poner su nombre en los cuadernos y carpetas por estrenar.
  • Si es posible que el niño entre en contacto con sus mejores amigos del cole unos días antes, ayudará a que vaya con más confianza y a que el primer día sea más llevadero. Romper un poco el hielo siempre viene bien.

“Y, lo fundamental, los padres no deben de dar tanta importancia a las quejas del niño, porque es de esperar que vuelva a casa el primer día contento y con muchas cosas que contar”, añade Helga González.

Así que, aunque hay que intentar hacérsela lo más fácil posible, tampoco hay que preocuparse en exceso por el choque que pueda suponer la vuelta al cole para los pequeños. Ya se sabe que, al final, suelen ser ellos los que dan lecciones de adaptación y optimismo a los adultos. Muy aplicables, por cierto, a la vuelta al trabajo.

(Heraldo.es)

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Menores, Internet y vacaciones

Julio 9th, 2010 admin No comments

nina ordenador

 

El verano propicia que los niños se familiaricen con las nuevas tecnologías, aunque siempre bajo la supervisión parental

 

Periodo vacacional para los menores: muchas horas de ocio que no siempre cuentan con alternativas como los amigos, el monte, la piscina o la playa. Ante el inevitable aburrimiento, no es extraño que el menor recurra al ordenador o a la videoconsola para jugar con videojuegos, chatear con sus amigos o navegar por la Red. ¿Son éstas buenas distracciones? En principio no son malas, pero el hecho de que el niño esté tranquilo no significa que esté a salvo. Internet, igual que la calle, comporta algunos peligros, aunque se pueden neutralizar si se combinan determinados programas de control parental con normas de precaución y asesoramiento. Un aspecto está claro y en él inciden los expertos: un programa nunca puede sustituir a una madre o un padre.

Las horas muertas en verano se pueden hacer muy largas para los menores, que necesitan distraerse para no estar nerviosos y querer llamar la atención. Un niño distraído puede ser un remanso de paz y un alivio para sus padres, al contrario que un menor aburrido, ya que se altera con el hastío. Pero distracciones hay muchas y algunas pueden comportar peligro. Un menor absorto frente a la pantalla de un ordenador durante demasiadas horas puede llegar a resultar preocupante… O no: todo depende de cómo emplee el tiempo.

Las horas muertas en verano se pueden hacer muy largas para los menores

La navegación por la Red, el juego o la conversación con los amigos en las redes sociales son algo enriquecedor y casi fundamental en la formación de los jóvenes, siempre que no se crucen determinadas líneas que pongan en peligro la estabilidad emocional de una persona todavía inmadura. Éstas son algunas de las situaciones que pueden propiciar el conflicto:

  • La navegación web puede ser una vía de conocimiento muy importante para el niño, que satisfaga su curiosidad y complete su educación, de manera similar a una biblioteca. Pero de la misma forma que en ésta hay libros para cada edad y periodo de la vida, en Internet no todas las páginas son recomendables para cualquier niño. Incluso, la Red discrimina mucho menos que una biblioteca y posibilita el acceso mucho más.
  • No está probado que los videojuegos, violentos o no, causen más estragos a un niño que una película de televisión, pero tampoco se sabe cómo puede afectar un determinado juego a un niño. Cada persona reacciona de un modo distinto a una misma situación y, por este motivo, la normativa PEGI recomienda un videojuego u otro según la edad.
  • Por otro lado, hoy en día muchos juegos no se compran en la tienda, sino que se accede a ellos a través de Internet y un menor puede comprarlos sin que los padres le hayan dado el visto bueno.
  • Cuando los niños tienen acceso a una tarjeta de crédito o saben dónde se guarda, pueden hacer compras no autorizadas en nombre de sus padres. A menudo, tienen poca conciencia de la dimensión de sus acciones.
  • Una red social como Facebook es, con toda probabilidad, la prolongación de la relación del menor con sus compañeros de colegio durante las vacaciones. Allí se mantienen en contacto y comparten información. Pero en este mismo lugar también pueden verse acosados o acosar a otros niños, tal como explica Gemma Martínez, investigadora de la Universidad del País Vasco, experta en menores e Internet. La consecuencia última es que el verano se puede convertir en una pesadilla para el niño.
  • En las redes los menores pueden realizar comentarios acerca de la intimidad de su familia, opinar sin conocer la trascendencia de sus manifestaciones o subir fotografías comprometedoras propias o de otras personas a quienes no han pedido permiso. La actividad en la red social sin supervisión puede acabar por generar un problema legal.
  • Los mensajeros, como el de Yahoo! o el MSN Messenger, propician que el niño esté menos solo cuando se aburre en casa, pero también abren la puerta al contacto con adultos extraños de intenciones poco honestas. No es una situación que ocurra siempre, pero tampoco es imposible.

Algunos programas recomendables

Con el debido asesoramiento parental, ciertos programas garantizan un buen nivel de tranquilidad y evitan las situaciones conflictivas

Frente a los peligros descritos, se pueden adoptar numerosas actitudes. La prohibición total de acercarse al ordenador es una de ellas, pero implica proponer al menor soluciones continuas a su aburrimiento y supone el riesgo de entorpecer su educación y la necesaria socialización, que hoy pasa por el uso de las nuevas tecnologías. Ante esta medida radical, es preferible probar el uso de diversos programas que, con el debido asesoramiento parental, garantizan un buen nivel de tranquilidad y evitan las situaciones conflictivas.

  • Windows Live Protección Infantil: el programa que propone Microsoft es una buena solución para controlar las páginas que pueden ver los hijos, ya que está dotado de numerosos filtros para evitar las páginas polémicas y otras de comercio electrónico. Contiene un listado de sitios a los que el menor tiene vetado el acceso y también reporta a los padres informes sobre los historiales de navegación del hijo. Si éste utiliza los programas de correo y mensajería de Microsoft, el programa también extiende el control sobre ellos. Tiene, además, más de un nivel de control, ya que discrimina por edades. A mayor edad, es más flexible.
  • Controles parentales en Mac: los ordenadores de Apple llevan por defecto un programa de control parental. Se puede acceder al mismo desde el apartado “Preferencias del Sistema” y luego en “Sistema”. Los padres deben habilitar un usuario específico para el hijo y después erigirse en administrador suyo. Podrán incluir las páginas que no quieren que vea -por defecto ya hay un numeroso grupo- y añadir filtros por palabras claves a los seleccionados. También controla el mensajero iChat y el correo, siempre que sea del tipo POP, es decir, de escritorio. Permite además fijar las horas de navegación o limitarlas y decidir las aplicaciones del ordenador a las que puede tener acceso el menor.
  • Net-Nany: este programa cuenta con la ventaja de ser muy flexible, de modo que une al control que ejercen los anteriores la posibilidad de que el padre decida si una página determinada puede ser accesible o no, aunque esté en la lista predeterminada. Por otro lado, permite recibir informes de todas las acciones del menor en Facebook. Está disponible tanto para Windows como para Mac OS X.
  • Messenger Blocker: un programa que bloquea los servicios de mensajería instantánea de Yahoo! y MSN Messenger. Puede bloquear por completo su uso o limitarlo a determinados contactos supervisados por los padres, mientras que bloquea otros que no han tenido supervisión previa.
  • Family Shield: es una solución de software libre desarrollada por la organización Open DNS. Se basa en un código DNS -el 208.67.222.123- que se coloca en las preferencias de red del ordenador o en el router y ejecuta diversos filtros sobre los ordenadores que se conectan a la Red. Protege también contra las ciberestafas y las páginas de virus y malware. Se desactiva sólo con cambiar la DNS por otra convencional.

No sin mis padres

Sin embargo, estos programas no son nada sin el debido apoyo de los tutores o los padres. Un menor frente a un programa de control puede acabar por traducirse en una frustración que le aleje de las nuevas tecnologías y de su socialización digital. También puede suponer un reto que el niño supera a base de aprender a saltarse los controles, con lo que va hacia el posible peligro de manera inconsciente. En la Red destacan diversos sitos web con consejos para manejar estas situaciones. Incluso hay empresas profesionales que venden servicios de asesoramiento y programas a los padres

Los padres deben instalar y coordinar los programas, ya que no pueden eludir su responsabilidad ante la educación digital de sus hijos. Guillermo Cánovas, presidente de la asociación Protégeles, es claro a este respecto: “Los padres deben utilizar Internet, conocer el funcionamiento de alguna red social, jugar con un videojuego, utilizar un móvil y familiarizarse con las herramientas a las que sus hijos dedican la mayor parte de su tiempo de ocio”. Y advierte: “La mayoría de los menores pasa ya más horas al año ante las pantallas que en el colegio”. (El País)

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Hábitos básicos. ¡A recoger!

Julio 5th, 2010 admin No comments

bloques madera“Vamos a recoger” es una actividad lúdica que nos permitirá trabajar varios aspectos.

Si en este momento les enseñamos a recoger como un juego, para ellos será un juego, y nada más, y se lo pasarán en grande. Además, sin dejar de ser un juego para el niño, estamos empezando a establecer hábitos de responsabilidad hacia él.

Objetivo

Ayudar con una actividad lúdica a que aprenda a clasificar y ordenar sus juguetes según diferentes criterios.

Soluciones prácticas

Nuestro cometido será que ordene siguiendo unos criterios todos los juguetes con los que ha estado jugando toda la tarde. Hemos de disponer de cajas grandes de colores para cada tipo de juego: las muñecas en la caja roja, los coches en la azul, los puzzles en la amarilla, la pelotas en la verde, etcétera.

De momento, sólo podemos utilizar un criterio a la vez, pero iremos aumentando la dificultad a medida que el niño se vaya desarrollando. Hasta los cinco años no podrá guardar las cosas siguiendo dos características a la vez, pelotas grandes y azules, pelotas pequeñas y amarillas. Para la mentalidad de un niño de tres años si son pequeñas no pueden ser a la vez amarillas. Le cuesta comprender que pueden pertenecer a dos grupos a la vez. Así que es mejor que vayamos despacito y sin agobios… Todo llegará.

Situaciones cuotidianas

Con este juego, el cerebro de nuestro hijo aprende a “abrir carpetas” y guardar lo que aprende de forma ordenada (como lo haríamos en un ordenador), lo que le ayuda a recordar y a trabajar la memoria muy fácilmente. (El País)

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“EDUCACIÓN PERSONALIZADA”

Junio 23rd, 2010 admin No comments

 

Es importante educar la voluntad dentro de la familia. Los padres y hermanos son los protagonistas y el objetivo es educar en virtudes.

Los problemas más frecuentes a corregir son: egoísmo, envidia, soberbia, celos. Debemos ayudar a nuestros hijos, a cada uno de manera individual a ser personas libres y responsables.

Todas las personas somos distintas, únicas e irrepetibles y es así como debemos educar a cada niño, esto es educación personalizada.

Las causas que determinan las diferencias personales son muy variadas: genética, gestación, estímulos, primer hijo…  Para educar a cada uno según sus necesidades, edad… podemos basarnos en algún modelo: otros hijos. Si no también se pueden utilizar libros de referencia, consultar a pedagogos…

Para poder juzgar la forma de ser de un hijo es conveniente conocerle a fondo, esto requiere trato, convivencia estrecha (es bueno aprovechar los fines de semana para estar con él, hacer actividades juntos)

Los niños no nacen ordenados, estudiosos… sino que hay un 20 % de genética y el resto es aprendizaje, por lo tanto se hacen estudiosos, generosos…

En la educación de un hijo es aconsejable considerar:

1.    ¿Cómo es un niño de esa edad?

Esta información la tenemos que buscar: libros, pedagogos, otros hermanos… Es interesante conocer los PS.

2.    ¿Cómo es él en realidad?

Su realidad no hay que cambiarla, el es así y esa es su personalidad. Hay que actuar para que sea mejor como persona.

Si es pequeño hay que corregir malos hábitos y potenciar los buenos hábitos. Estos hábitos deben convertirse en virtud.

3.    ¿Cuáles son sus puntos fuertes?

Un niño no nace con puntos fuertes sino que hay que potenciarles y hacerlos crecer, para ello es conveniente:

  • Tener buena imagen de ellos
  • Alabarles lo que hacen bien
  • Aumentar su autoestima
  • Hacerles ver que yo “soy capaz”

 4.     ¿Cuáles son sus debilidades?

Es más fácil potenciar un punto fuerte que corregir un defecto. “Los defectos se corrigen por la retaguardia”. Para corregir un defecto, potenciar la VIRTUD contraria.

Si les ayudamos a mejorar en una virtud mejorarán las otras pero lo mismo pasa con los defectos.

5.     ¿De qué oportunidades dispongo?

No siempre está en nuestras manos solucionar un problema, hay veces que es más conveniente que sea otra persona (orientador, amigo, pariente cercano, hermano…).

6.     ¿Qué peligros externos debo evitar?

Es la otra cara de la moneda si evaluamos los peligros estaremos en mejores condiciones para evitarlos (hablar con ellos después de un disgusto, olvidar la influencia de un amigo que no te gusta…).

  • “Que cada hijo se sienta importante en casa”
  • Que cada uno tenga la oportunidad de contarte sus cosas “importantes”.
  • No esperes para hablar con ellos a que haya problemas, tengas que pedirles algo, reunirles… “Habla con los hijos a solas”.

Si hablas desde pequeños estarás preparando una adolescencia llena de confianza, sinceridad, amistad…

 

María Campo (Directora Escuelas Infantiles KIMBA)

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“EDUCACIÓN EFICAZ”

Junio 23rd, 2010 admin No comments

  

Actuar en el momento oportuno. Relación padres-hijos

 

“La educación tiene sus secretos, a veces conocidos en las familias de un modo natural. Para educar de modo eficaz, hay que aprovechar o crear actitudes positivas en los hijos, así conseguiremos mejores resultados educativos”.

Existe una educación eficaz cuando somos capaces de educar a los hijos. Ellos cuentan con una fuerza interior (Sinergia positiva) que debemos aprovechar para su propio bien.

Sinergia Positiva: se produce cuando a los esfuerzos normales de los padres para conseguir un objetivo se le suma una fuerza generada dentro del propio hijo, que potencia por sí sola el resultado final obtenido. Surge de la actitud o predisposición que tenga el niño ante un mandato o corrección que le hacen sus padres o educadores.

Si aprovechamos o creamos actitudes positivas en los hijos conseguiremos mejores resultados educativos con menos esfuerzo.

La educación eficaz nos enseña a aprovechar mejor el potencial de nuestro cerebro.

 

 

 

Para que el cerebro trabaje con eficacia deben darse tres premisas: 

  1. Que reciba la información necesaria:

Si queremos promover una mejora personal en un hijo, lo primero que tendremos que hacer es comunicarle lo que esperamos de él. Muchas veces nuestros hijos están desorientados por una falta de información.

Muchas veces saben lo que NO tienen que hacer para no enfadar a sus padres, porque se lo decimos muchas veces, pero no saben lo que pueden hacer para agradarles. Por ello es necesario:

  • Buenas Explicaciones:

A la hora de educar es muy importante las explicaciones que les demos, adaptadas a la edad de cada hijo (las respuestas “porque sí”, “porque lo digo yo” sobran).

Un niño busca que se le reconozca los aciertos y tenderá a hacer lo que agrade a sus padres porque lo que en realidad quieren es ver feliz a sus padres. Si le valoramos sus aciertos se acabarán convirtiendo en un hábito y esto les hará ser una persona de voluntad fuerte.

  • Guía clara:

Necesitan una guía clara para actuar. Si un día se les manda o permite una cosa y al siguiente lo contrario, no sabrán a qué atenerse. Para evitar esa desorientación los padres tienen que tener claro un proyecto educativo (pensar cómo les gustaría que fueran sus hijos) y educarle en esa dirección.

  

    2. Que la reciba en condiciones adecuadas para su correcta asimilación

 La información nos llega del oído al cerebro pero una misma información puede ser bien oída o no ser escuchada, según en las condiciones en las que se transmita la información.

Para educar a nuestro hijo hay que hacerlo cuando preste atención y se encuentre en una situación favorable, es más eficaz aprovechar los momentos de tranquilidad (los gritos no arreglan nunca nada).

Las condiciones más adecuadas son las siguientes:

  • Alegría
  • Tranquilidad
  • Confianza
  • Delicadeza
  • Cariño
  • Atracón de cariño

Desde que la información entra en el oído hasta que llega al cerebro pasa por una serie de filtros que pueden admitirla o rechazarlas. El cariño favorece el procesamiento de la información.

 

 

Las mejores condiciones

 - Cuando nuestro hijo hace algo mal y tratamos de corregirle, sucede lo siguiente:

Toda persona después de hacer algo mal tiende a estar triste. Si se le sorprende haciendo algo mal, además está intranquila.

 - Cuando le decimos a un hijo: ¡No pegues a tu hermano!

El piensa: – No fui yo, comenzó él…

Nuestro hijo cree que no estamos diciendo la verdad, que somos injustos porque le estamos regañando siendo inocente en resumen no hay confianza.

Y además, es probable que no se lo digamos con mucha delicadeza. Para nuestro hijo, el cariño brilla por su ausencia.

Estamos creando así un clima de sinergia negativa, lo que le decimos a un hijo le entra por un oído y le sale por el otro; los filtros de atención los tiene cerrados, las condiciones de recepción no son las adecuadas y no nos hará caso.

 

    3. Que la procese correctamente, en la misma línea de los objetivos que se quieren obtener:

La persona debe estar adecuadamente motivada para que quiera hacer suya la información recibida y actúe. Deben realizar un acto bueno, hacerlo buscando el bien y hacerlo libremente.

  • Buena motivación

La persona debe estar correctamente motivada. Debe saber por qué tiene que hacer ese acto bien hecho y las consecuencias de hacerlo bien. Esto le mueve a querer hacerlo y además hacerlo realmente. Solamente en este caso existe mejora personal.

El chico hará propia esa buena costumbre porque sabe que es bueno cumplirla.

En definitiva todos somos más felices y mejores cuando hacemos cosas buenas.

  • Efectos perniciosos

Cuando la motivación no es adecuada puede producirse efectos contrarios. El mejor premio para una acción bien hecha es la propia acción buena… y que los padres le feliciten.

  • Todo de su parte

Importante hacerle ver las ventajas. Con un buen motivo los hijos pondrán todo de su parte para mejorar, porque lo tienen todo a su favor.

 

María Campo (Directora Escuelas KIMBA)

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“EDUCACIÓN MOTIVADA”

Junio 2nd, 2010 admin No comments

Aprender a aplicar la atención positiva. Premios y castigos

 

La educación motivada estudia lo que debemos decir a los hijos para que actúen libremente buscando el bien. Uno de los medios son los premios y castigos, es una forma directa de motivarles pero también pueden resultar contraproducentes, consiguiendo lo contrario de lo que se pretende (sirven para reforzar la motivación). El mejor premio es la alegría y satisfacción íntima que produce hacer bien las cosas.

 

Existen tres niveles de motivación. Para educar correctamente las motivaciones deben pertenecer al mismo nivel del comportamiento que se desee motivar:

  1. Motivación extrínseca o nivel material

Cuando tomamos una decisión que supone un esfuerzo, con el fin de cubrir necesidades materiales justas. De este modo estamos usando correctamente esta motivación pero si lo hacemos por cubrir necesidades superfluas, empezamos a desviarnos.

La educación que emplea el sistema de premios y castigos refuerza las motivaciones extrínsecas.

 (Ejemplo) – Les acostumbramos a que hagan algo por un premio material pero no ese acostumbramiento no es una virtud. Para que sea realmente una virtud debe hacer las cosas libremente y porque son buenas.

Puede utilizarse este tipo de motivación en situaciones del mismo nivel. (Ejemplo)

 

      2.   Motivación trascendente o nivel de la voluntad

Cuando la razón nos mueve a hacer algo está por encima del logro de una ventaja o interés personal y va dirigida a satisfacer las necesidades de otras personas. (Ejemplo)

Se trata de la mejor motivación posible: portarse bien porque es algo bueno. Hay que enseñarles desde pequeños que el hacer las cosas bien lleva el premio en sí mismo. La alegría del deber cumplido. (Ejemplo)

Portarse bien no debe estar cumplido unido a comprarles algo o a satisfacer necesidades de conocimiento, sino a ponernos contentos, manifestarles cariño o dedicarles tiempo.

Es la única motivación que transforma de verdad el hábito en virtud. A los más pequeños que todavía no comprenden deberíamos intentar que se porten bien porque dan una alegría a sus padres.

Debemos reforzar su autoestima, demostrándole que confiamos en ellos: son capaces de hacerlo. Portarse bien está al alcance de su mano.

 

DIEZ CONSEJOS PARA AYUDAR A LOS HIJOS A MEJORAR

 

  • Lo importante es que tu hijo “quiera” cambiar o mejorar, después él mismo pondrá los medios. Si no los pone ayúdale a ponerlos.
  • Lo mejor para que mis hijos me escuchen, es escucharles yo primero.
  • Cuando los hijos toman parte de las decisiones, es más probable que las cumplan.
  • A un padre debe importarle menos lo que sucede cuando está presente que cuando está ausente.
  • Prestar atención supone un refuerzo positivo. No prestes atención cuando te piden las cosas de forma indebida.
  • Humillar a un hijo tiende a hacerle reaccionar en contra. Si además es en público reaccionará peor.
  • La mejor ayuda para triunfar en la vida es acostumbrarse al triunfo: dale oportunidades. Pero también hay que enseñarle a perder y ayudarle a volver a intentarlo.
  • Acostúmbrate a mirar a tus hijos a los ojos, con cariño. Los encontrarás limpios o descubrirás problemas
  •  Aprende a motivar a tus hijos. Hazles ver que pueden. Diles que sólo hace falta que quieran. Ganarán confianza en sí mismos.
  • Una buena educación empieza por una buena comunicación familiar. Para ayudarles mejor debes conocerlos mejor.

 

¿QUÉ SON LOS LÍMITES? No obligan, sino que marcan rutas

 

Una de las cosas que vamos adquiriendo a lo largo de la vida son las reglas de convivencia y de relación social, que son, ni más ni menos, los límites con los que nos topamos todos los días. 

Los límites son como un mapa de ruta que les ofrecemos a nuestros hijos. A medida que crecen, van aprendiendo gracias a los límites: lo que es “sí”, “no”, “lo que tu eliges”. Los límites no obligan, marcan rutas. Deben saber que tienen diferentes caminos y aprender a elegir su camino.

              ¿Por qué poner límites?

La sociedad pone límites constantemente por lo tanto es mejor que nuestros hijos los aprendan de nosotros, que les queremos, les cuidamos y tenemos más paciencia con ellos.

Todos los niños tienen derecho a ser orientados por adultos responsables y a eso se le llama “estilo de disciplina con límites”.
              

               Aspectos positivos

  • Seguridad:

Un niño aprende a caminar por la vida sabiendo qué puede hacer y qué no puede hacer; qué está permitido y qué no está permitido. Tratan de traspasar esos límites porque es una manera de saber quienes son. Y va a comprobar si lo que le dijimos lo cumplimos después (Ejemplo).

  • Protección:

Los niños aprenden que si un adulto se toma el trabajo de explicarle, ponerle un castigo… es porque quiere protegerle. No lo dicen con palabras pero lo aprende. Por repetición a lo largo de los años lo van entendiendo.

  •  Afrontar con éxito las situaciones sociales:

Los límites hacen que los niños tengan más éxito en las distintas situaciones sociales, porque algo que enseñan los límites es a respetar el derecho del otro. Cuando limitamos a nuestros hijos les enseñamos que para todo hay un punto y que cuando tratamos de pasar esa barrear, se encuentran los derechos del otro.

  • Desarrollo de una alta autoestima:

La autoestima es cómo nos vemos a nosotros mismos, cuánto nos queremos y cómo valoramos lo que somos y lo que hacemos.

  • Autocontrol:

Aprenden la responsabilidad de la propia conducta, aprenden a funcionar sabiendo que uno hace algo y todo lo que uno hace tiene su consecuencia.

  • Desarrollo moral:

Saber cómo funciona el mundo, dónde empiezan los derechos de una persona, dónde terminan mis derechos…

            Objetivos de los límites

  • Autodisciplina:

El principal objetivo es que nuestros hijos vayan por la vida con una serie de pautas y normas sociales, guiados por motivaciones internas y de modo responsable. Esto es lo que llamamos autodisciplina.
La autodisciplina es la que el niño se impone a sí mismo tras haberla interiorizado a través de la práctica diaria (Ejemplo). 

  • Combatir la rebeldía:

La disciplina tradicional estaba basada por motivaciones externas (premio, castigo). Los padres en esta disciplina son los responsables del comportamiento de su hijo. Y es algo que inspira temor y por su puesto incita a la rebeldía. Una rebeldía callada en el niño escolar, es una rebeldía manifiesta en el adolescente.

  • Educación de la responsabilidad:

Esta comienza desde que el niño es un bebé y nosotros comenzamos a ponerles límites, al principio, no entiende, pero va a oír como lo repetimos una y otra vez a lo largo de su vida.
Es necesario que valoren las posibles consecuencias de cada opción y que elijan y después se hagan cargo de las consecuencias.

Para pensar y actuar…

 

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EDUCAR EN POSITIVO: NUESTROS HIJOS, ADICTOS A LA ATENCIÓN

Junio 2nd, 2010 admin No comments

 

  • Los padres parecéis bomberos.
  • Educamos corrigiendo (Atención Negativa):  No recogen los juguetes: “muy mal por no recoger los juguetes, verás cuando…”.
         - Sermonear: caso omiso.
         - Dar la lata: tararear.
         - Reprender, regañar:salir corriendo.
         - Gritar: hacer de nuevo lo que atrajo la atención.
  • No fomenta la autoestima. Hacen un dibujo y lo hacen mal: “no prestas atención, lo hacen para terminar pronto…” Acabará creyendo que es tonto, o que no sabe dibujar…
  • Hijos son adictos a la atención.
  • Fomentar la Atención Positiva: ELOGIO
  • Para elogiar debemos:
         – Dejar claro qué conducta se está elogiando.
         – Por medio del elogio transmitimos nuestros valores.  Da un beso a sus abuelos cuando los ve y nosotros se lo valoramos positivamente.
         – Inculcamos amabilidad y generosidad.
         – Hacerlo de forma incondicional.  Recoge la mesa después de comer y le decimos “qué bien que has recogido la mesa!!! Y no, “qué bien que has recogido la mesa ¿podías hacerlo todos los días?”.
         - No juzgar negativamente.  Ha dicho una mentira, no decirle “eres un mentiroso” sino “has dicho una mentira”.
         – Corregimos por situaciones concretas. Hacerlo en el momento adecuado. Existe un momento para cada elogio.  Si han hecho bien la cama no podemos decirles “qué bien te has portado hoy!!”.
        – Conductas molestas pero inofensivas: Ignorar.  Se coge una pataleta y no se le hace caso.

 

 Una fórmula que solemos utilizar son los CASTIGOS:

  • Utilizar los menos posibles.
  • No deben convertirse en algo habitual. Educamos no adiestramos. Animal adiestramiento (perro) y niño educación.
  • Evitar utilizar la violencia verbal o física. Gritar no conduce a nada. Ni las bofetadas (psicólogos)
  • No son una venganza. El reto no está en vencerles sino en convérseles.
  • Deben ser avisados.
  • No debemos poner castigos desproporcionados. Castigos de un año o dejar de comer no se van a cumplir.
  •  Hay que cumplirlos con serenidad, naturalidad.
  • Evitar quitarles actividades buenas (como el Deporte).
  • Procurar que sea la vida misma la que corrija. Tienen que hacer los deberes, luego pueden jugar y ver los dibujos pero emplean todo el tiempo en hacer los deberes y se quedan sin jugar y sin ver los dibujos.
  • Deben estar al mismo nivel que el error cometido.

 

Nivel de motivación

Situación

Castigo

Material

Romper algo

Pagarlo, reponerlo

Inteligencia, yo

Malas notas

Estudiar hasta saber

Voluntad, tú

Mentir, contestar

Reproche

 

María Campo Martínez, en colaboración con:

Isabel González de Langarica

 

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HABLAR DE LA MUERTE CON LOS HIJOS

Junio 2nd, 2010 admin No comments

 

  • Los niños toman conciencia de la muerte mucho antes  que nos demos cuenta.
  • La muerte es parte de la vida cotidiana y hasta cierto punto los niños son conscientes de ello (lo ven en la televisión, cuentos, videojuegos…)
  • Al hablar de la muerte con los hijos podemos enterarnos de lo que ellos saben y de lo que desconocen o las ideas equivocadas que tengan. Y así podemos ayudarles brindándoles información, consuelo y comprensión.
  • A los adultos nos suele costar hablar de ello porque tendemos a esconder nuestros sentimientos y a su vez porque es realmente difícil o complicado de explicar.
  • Cuando no sabemos cómo explicar algo es mejor decir: “no conozco la respuesta a esa pregunta”, que engañar, o mentir, a la larga eso produce inquietud y desconfianza. La muerte es un misterio para todos, y el niño ha de saber que tampoco los padres tenemos respuestas definitivas en este tema, e incluso que no tenemos respuesta alguna.
  • La muerte provoca en el niño preguntas curiosas: “¿Tendrá frío?”, “¿Puede comer?”, “¿Sufre?” y otras más profundas: “¿Verdad que cuando nosotros no existíamos, existían los que ahora no existen?”, “¿Verdad que cuando se mueran todos los que van por la calle, todos, luego nos moriremos nosotros?”.
  • Muchos investigadores han observado que el niño capta lo esencial de la muerte, pasando por una secuencia que consta de tres fases y que sintetiza los diversos modelos de psicología evolutiva de la idea de la muerte en los niños:

                      1º fase: desconocimiento absoluto de la muerte.

                      2º fase: descubrimiento real de la muerte del otro.

                      3º fase: descubrimiento de la propia muerte.

 

ASIMILACIÓN DIFERENTE POR EDADES:

  • Antes de los 3 años no hay ninguna idea sobre la muerte.
  • A los 4 años su concepto es aún bastante limitado.
  • Desde los 5 hasta los 9 años los niños captan la muerte como un acontecimiento definitivo que les sucede a los demás, pero no a ellos.
  • A partir de los 10 años y en adelante la muerte ya se ve como un acontecimiento inevitable para todo el mundo y se asocia al cese de las actividades físicas.

 

Las reacciones emotivas del niño y de la niña ante la muerte de una persona amada son similares a las del adulto, aunque se expresan de otra manera. Las más comunes son: tristeza por lo que ha pasado, rabia por haber sido abandonado, miedo a que le dejen solo, temor a que también pueda morir el progenitor superviviente y sentimiento de culpa por haber provocado la muerte.

Posibles respuestas a la pregunta “¿Dónde va una persona cuando ha muerto?” la mayoría de niños responden reproduciendo aquello que ven y sienten, “que los entierran, que la gente está triste, que van al cielo…”, aunque algunos niños inventan nuevos lugares donde ir cuando morimos: “se queda viviendo en una estrella” y otros expresan sus vivencias personales: “estoy muy triste, ayer murió mi abuelo”. En cualquier caso, la respuesta del cielo es un excelente referente, tanto desde el punto de vista cultural como transcendente.

Es importante aclarar que la persona que ha muerto no volverá nunca.

Si hacemos un trabajo previo de prevención, explicando qué es la muerte, el niño tendrá más recursos para asumir y superar la ausencia de su ser querido.

CONSEJOS:

  • La comunicación sobre la muerte, se hace más fácil cuando los niños sienten que nos interesan sus opiniones y preguntas. Debemos animarles a comunicarse prestando atención, respetando sus opiniones y respondiendo a sus preguntas con sinceridad.
  • La comunicación sobre la muerte depende de la edad y las experiencias del niño. Los niños pequeños pueden entender la muerte como algo temporal y les puede preocupar la separación de sus seres queridos más que la muerte misma.
  • A menudo el niño se siente culpable y enojado cuando se muere un familiar querido. Los padres tienen que tranquilizar al niño y asegurarle que recibirá amor y cuidado constante.
  • Un niño puede necesitar llorar una pérdida que siente profundamente durante largo tiempo hasta entrada la adolescencia. El niño necesita apoyo y comprensión durante este proceso de duelo y permiso para demostrar sus sentimientos abierta y libremente.
  • ¿Debe visitar un niño a una persona moribunda? Y asistir a un funeral? Depende de la edad del niño y de su capacidad para entender la situación, su relación con la persona y lo más importante, si quiere o no asistir. A un niño no se le debe obligar o hacer que se sienta culpable por no querer participar (o por no sentirse cómodo con la idea de asistir a la velación). Un niño al que se le permite visitar a una persona moribunda o asistir a un funeral tiene que estar preparado para lo que va a ver y escuchar.
  • Nuestros propios sentimientos y actitudes sobre la muerte y pérdida de seres queridos se transmiten al niño, intentemos no camuflar nuestros verdaderos sentimientos. La forma en que hablamos y compartimos nuestras experiencias con el niño puede ser lo que más recuerde.

 

 

María Campo (Directora Escuelas Infantiles KIMBA)

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DIME COMO CASTIGAS Y TE DIRE COMO EDUCAS

Mayo 27th, 2010 admin No comments

 

Dicen los expertos que a partir de los siete años y hasta que llega la adolescencia los padres nos enfrentamos a unos años tranquilos… Es el momento mejor para sembrar. Con razón se le ha llamado a este período “edad de oro de la educación”. Sin embargo, el niño/a no nace educado sino con “derecho a la educación”. Nadie nace preparado para distinguir en cada momento qué debe hacer y qué es preferible dejar de lado.

Quien no sea capaz de educar a sus hijos en algo tan sencillo como el gusto por las cosas bien hechas, está perdido. Castigar y premiar sí. Pero antes hay que saber cómo, cuándo y dónde.

¿Cuándo empleamos mal los castigos?

Cuando se convierte en algo habitual: Como los padres somos los que tenemos “la sartén por el mango” a estas edades, podemos caer en la tentación de sustentar la educación en la fuerza del premio y del castigo, es decir, en el chantaje. Quien abusa de este método y plantea toda su actividad educativa sobre la base del condicionamiento externo, está enseñando a sus hijos a comportarse como el burro ante la zanahoria. No habrá aprendió a distinguir el bien del mal.

Usando violencia verbal o física: La eficacia de la educación no puede apoyarse en la fuerza de los gritos, sino en la evidencia de las razones. Cuando los padres ven que los hijos están equivocados o han actuado mal, el reto no está en vencerles, sino más bien convencerles. Y en ese punto, es fundamental tener paciencia, pensar con lucidez y dialogar sosegadamente.

Quitarle actividades buenas: por ejemplo el deporte.

Poniendo castigos desproporcionados: En ocasiones, por nuestra falta de paciencia, castigamos a nuestros hijos con condenas interminables que luego no se pueden cumplir. Otros castigos desproporcionados son los relativos a la fuerza o la violencia física como por ejemplo castigando en su cuarto con la luz apagada o castigos físicos como pegar. Un niños/a nunca puede pasar miedo o terror durante un castigo, porque además de ser algo sádico produce trauma. No es aconsejable que le castigues sin televisión pues la conviertes en un objeto deseable. La televisión nunca puedes ser objeto de castigo o de premio.

 

TIPOS DE CASTIGOS Y COMO CASTIGAR

La mayor parte de los problemas educativos se ubican en tres niveles o en la combinación de ellos. Vamos a profundizar algo en el conocimiento de las motivaciones. ¿Qué sentimiento interno nos mueve a hacer algo?

Nivel de motivación

Situación

Castigo

  1. Material

Romper algo

Pagarlo, reponerlo

  1. Inteligencia

Malas notas

Estudiar hasta saber

  1. Voluntad

Mentir, contestar

Reproche

Cuando nuestros hijos han hecho una mala acción, el castigo debe buscarse en el mismo nivel que surgió, recurrir a otro nivel no lo soluciona. Concretando más: un problema en el área de los estudios (nivel 2) no se arregla quitándole la paga (nivel 1); un problema en el nivel 3(miente, contesta, se porta mal, desobedece) no se arreglará sin regalos (nivel 1). Porque portarse bien por dinero o recompensa, degrada la acción.

En conclusión un castigo bien puesto es aquel que no entorpece la comunicación entre padres e hijos y refuerza, no genera odio sino responsabilidad, despierta las ganas de ser mejor, de cambiar y cumple las siguientes condiciones: 

- Pocos: el castigo continuo pierde eficacia.

- Cortos: lo importante es que el hijo sepa que su mala actuación en justicia merece castigo.

- Proporcionado: la desproporción suele ser la causa que luego no se cumplan.

- Educativo: el castigo pretende modificar una conducta y por ello, los mejores son los que favorecen el hábito contrario. Un castigo no debe dejar rencor en el corazón sino hacerle recapacitar y reparar.

- Avisado con antelación: es más eficaz  que la primera vez se razone por qué esta mal, y se advierta que la siguiente vez habrá castigo. Excepto ante una falta grave, en cuestiones obvias como por ejemplo una mala contestación, falta de respeto a los padres o un empujón a su hermano contra la pared.

 

PAUTAS PARA PENSAR…

- No caigas en la tentación de levantarle el castigo ante sus suplicas.

- Los padres tienen que estar siempre de acuerdo con el castigo que han impuesto.

- No aplastes a tu hijo cuando lo veas caído.

- Deja a tu hijo que se explique antes de castigarle y siempre reflexiona con él acerca de su actuación.

- Acuérdate de los elogios, hay que esforzarse en alabarle cuando hace las cosas bien.

- Relaciona el castigo con la acción castigada.

 

… Y ACTUAR

A la hora de poner un castigo, acuérdate siempre de qué tipo de acción se trata y que castigas por justicia, no por fastidiarle. A partir de los 9 ó 10 años puede ser conveniente que propongan ellos qué castigo merecen por su comportamiento. Quedarán más comprometidos.

 

Maite Mijancos, asesora familiar

(Sesión de Orientación Familiar de Kimba realizada por Isabel Gonzalez de Langarica)

 

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CONCIERTO DE VIOLÍN por los ALUMNOS de 3 a 5 AÑOS

Mayo 26th, 2010 admin No comments

 

Los alumnos de 3 y 5 años de las Escuelas Infantiles Kimba protagonizarán un concierto de violín, este viernes 28 de mayo, en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa, a las 18:30 horas.

El concierto será muy variado y divertido! En primer lugar actuarán 25 niños de entre 3 y 5 años cantando canciones infantiles y bailando danzas populares y seguidamente, tocarán el violín 17 alumnos de entre 3 y 5 años.

ESTAIS TODOS INVITADOS!! Os esperamos…

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