“Educación eficaz”

Junio 23rd, 2010 admin

Actuar en el momento oportuno. Relación padres-hijos

“La educación tiene sus secretos, a veces conocidos en las familias de un modo natural. Para educar de modo eficaz, hay que aprovechar o crear actitudes positivas en los hijos, así conseguiremos mejores resultados educativos”.

Existe una educación eficaz cuando somos capaces de educar a los hijos. Ellos cuentan con una fuerza interior (Sinergia positiva) que debemos aprovechar para su propio bien.

Sinergia Positiva: se produce cuando a los esfuerzos normales de los padres para conseguir un objetivo se le suma una fuerza generada dentro del propio hijo, que potencia por sí sola el resultado final obtenido. Surge de la actitud o predisposición que tenga el niño ante un mandato o corrección que le hacen sus padres o educadores.

Si aprovechamos o creamos actitudes positivas en los hijos conseguiremos mejores resultados educativos con menos esfuerzo.

La educación eficaz nos enseña a aprovechar mejor el potencial de nuestro cerebro.

Para que el cerebro trabaje con eficacia deben darse tres premisas:

1. Que reciba la información necesaria:

Si queremos promover una mejora personal en un hijo, lo primero que tendremos que hacer es comunicarle lo que esperamos de él. Muchas veces nuestros hijos están desorientados por una falta de información.

Muchas veces saben lo que NO tienen que hacer para no enfadar a sus padres, porque se lo decimos muchas veces, pero no saben lo que pueden hacer para agradarles. Por ello es necesario:

Buenas Explicaciones:

A la hora de educar es muy importante las explicaciones que les demos, adaptadas a la edad de cada hijo (las respuestas “porque sí”, “porque lo digo yo” sobran).

Un niño busca que se le reconozca los aciertos y tenderá a hacer lo que agrade a sus padres porque lo que en realidad quieren es ver feliz a sus padres. Si le valoramos sus aciertos se acabarán convirtiendo en un hábito y esto les hará ser una persona de voluntad fuerte.

Guía clara:

Necesitan una guía clara para actuar. Si un día se les manda o permite una cosa y al siguiente lo contrario, no sabrán a qué atenerse. Para evitar esa desorientación los padres tienen que tener claro un proyecto educativo (pensar cómo les gustaría que fueran sus hijos) y educarle en esa dirección.

2. Que la reciba en condiciones adecuadas para su correcta asimilación

La información nos llega del oído al cerebro pero una misma información puede ser bien oída o no ser escuchada, según en las condiciones en las que se transmita la información.

Para educar a nuestro hijo hay que hacerlo cuando preste atención y se encuentre en una situación favorable, es más eficaz aprovechar los momentos de tranquilidad (los gritos no arreglan nunca nada).

Las condiciones más adecuadas son las siguientes:

-  Alegría

-  Tranquilidad

-  Confianza

-  Delicadeza

-  Cariño

-  Atracón de cariño

Desde que la información entra en el oído hasta que llega al cerebro pasa por una serie de filtros que pueden admitirla o rechazarlas. El cariño favorece el procesamiento de la información.

Las mejores condiciones

- Cuando nuestro hijo hace algo mal y tratamos de corregirle, sucede lo siguiente:

Toda persona después de hacer algo mal tiende a estar triste. Si se le sorprende haciendo algo mal, además está intranquila.

– Cuando le decimos a un hijo: ¡No pegues a tu hermano!

El piensa: – No fui yo, comenzó él…

Nuestro hijo cree que no estamos diciendo la verdad, que somos injustos porque le estamos regañando siendo inocente en resumen no hay confianza.

Y además, es probable que no se lo digamos con mucha delicadeza. Para nuestro hijo, el cariño brilla por su ausencia.

Estamos creando así un clima de sinergia negativa, lo que le decimos a un hijo le entra por un oído y le sale por el otro; los filtros de atención los tiene cerrados, las condiciones de recepción no son las adecuadas y no nos hará caso.


3. Que la procese correctamente, en la misma línea de los objetivos que se quieren obtener:

La persona debe estar adecuadamente motivada para que quiera hacer suya la información recibida y actúe. Deben realizar un acto bueno, hacerlo buscando el bien y hacerlo libremente.

Buena motivación

La persona debe estar correctamente motivada. Debe saber por qué tiene que hacer ese acto bien hecho y las consecuencias de hacerlo bien. Esto le mueve a querer hacerlo y además hacerlo realmente. Solamente en este caso existe mejora personal.

El chico hará propia esa buena costumbre porque sabe que es bueno cumplirla.

En definitiva todos somos más felices y mejores cuando hacemos cosas buenas.

Efectos perniciosos

Cuando la motivación no es adecuada puede producirse efectos contrarios. El mejor premio para una acción bien hecha es la propia acción buena… y que los padres le feliciten.

Todo de su parte

Importante hacerle ver las ventajas. Con un buen motivo los hijos pondrán todo de su parte para mejorar, porque lo tienen todo a su favor.

María Campo (Directora Escuelas KIMBA)

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